EL GRAN GIRO


Un gran número de personas despiertan día con día a la apabullante realidad de la crisis ecológica en sus diferentes expresiones. En respuesta a las problemáticas ecológicas y sociales de nuestros días surgen movimientos y respuestas a lo largo y ancho del planeta con el coraje y responsabilidad de explorar posibilidades de vida sustentables y regenerativas. Una expresión de éste ímpetu, impulsado y mantenido por valores de compasión y respeto, se le conoce como el “Gran Giro.” Joanna Macy propone que el Gran Giro es el nombre de la aventura esencial de nuestro tiempo: la transición de una sociedad de crecimiento industrial a una civilización que sustenta y celebra la vida. Ésta aventura es una de tres narrativas rectoras de nuestro tiempo presentadas a continuación.

TRES NARRATIVAS GUÍA

La relevancia de las historias y narrativas es comúnmente pasada por alto en las sociedades industrializadas. Desde tiempos inmemoriales, las historias y símbolos pasados a través de generaciones (ya sea por medio de la tradición oral o de escrituras sagradas) han ayudado a mantener la cohesión social y dar rumbo y sentido a la vida humana. El lugar y rol de nuestra especie en la danza de la vida está informado por la palabra ancestral encapsulada en historias de origen y destino último. “Dicen los científicos que estamos hechos de átomos, a mí me dijo un pajarito que estamos hechos de historias,” cuenta el eminente escritor Eduardo Galeano. Las historias sirven de caldero del cual surge el accionar humano. Dicho de otra manera, las tres narrativas guía hacen las veces de brújula en nuestros tiempos.

La primera gran historia se le conoce como “Cosas de Costumbre.” Siendo la narrativa más común, su mensaje principal es que hay muy poco o nada que sea necesario cambiar en el funcionamiento de las sociedades industriales. “Más de lo mismo” es el mantra de las Cosas de Costumbre. El crecimiento económico y el fetichismo material son los principales motores, mientras que estrategias políticas y de entretenimiento masivo mantienen la máquina de crecimiento en marcha. El consumo de bienes materiales por parte de la población ofertado en cada esquina, en la televisión y el internet, en la radio y en la infinidad de aparatos “inteligentes” disponibles hoy en día, es vendido como la fuente de bienestar social. El mundo natural es la materia prima del desarrollo y la competencia y separatividad son los principales mecanismos de una vida exitosa. Basta echar un vistazo, por ejemplo, al sinnúmero de reformas políticas propuestas por el gobierno mexicano en nombre del progreso del pueblo y el desarrollo económico.

La segunda historia guía tiene por nombre la “Gran Desintegración,” relacionada a la pérdida de una variedad de pautas culturales y al declive de las condiciones ambientales necesarias para la vida. La crisis económica, la explotación de los recursos naturales, el cambio climático, el pico petrolero, la masiva extinción de especies, las guerras y las injusticias sociales son algunas consecuencias del accionar industrial bajo el mando de la historia de las Cosas de Costumbre. En base a esto, la capacidad de carga del planeta o la cantidad de recursos naturales necesarios para mantener de manera viable una cierta población esta siendo sobrepasada, dando como resultado la Gran Desintegración. Es común que se piense o que las cosas no están tan mal, que la situación es una exageración, o que la desintegración es tal que cualquier esfuerzo para contrarrestar el caos y la destrucción es inútil. De cualquier manera, el momento histórico en el que vivimos trae consigo una tercera alternativa que surge como brillantes flores de entre las grietas del pavimento.

El “Gran Giro” constituye la tercer narrativa que apunta hacia la cocreación de sociedades que sustentan y celebran la vida. Pareciera que la transición a una cultura regenerativa más en armonía con los ciclos naturales toma lugar inicialmente en pequeños grupos a los márgenes de las sociedades. El Gran Giro efectivamente hunde sus raíces en los corazones, mentes y manos de (relativamente) unos pocos pero, como ha ocurrido con previas revoluciones, al alcanzar una masa crítica, lo marginal se convierte en la norma. Se vuelve necesario entrenar la mirada para reconocer pautas que parecieran provenir de ínfimos y aislados esfuerzos pero que constituyen los síntomas del posible cambio cultural por venir. “Otro mundo no sólo es posible, está en camino. En un día callado, puedo escuchar su respiración,”3 propone la activista y autora hindú Arundhati Roy.

En su conjunto, las tres narrativas sirven de guía para organizar e inspirar las vidas de los habitantes de las sociedades de crecimiento industrial hacia un cierto rumbo. Quizá uno de los factores críticos que señalan la membresía a cada historia es el grado de apatía y entumecimiento interno dictado por los cánones sociales y la ausencia de recursos internos para lidiar de manera efectiva con la alegría, dolor e incertidumbre de la vida cotidiana.

Conscientes de la relevancia de las tres historias a nivel personal y colectivo nos encontramos en una posición favorable para despertar del estupor de las sociedades de crecimiento industrial y unirnos a la creciente ola del Gran Giro. El poder de las historias es tal que si las tres narrativas guía son como un gran árbol, la gran mayoría de nosotros nos alimentamos diariamente de sus frutos, representados por ciertos “comandos” e ideales, sin cuestionárnoslo dos veces. Éstos frutos proveen vitalidad emocional y psicológica y arrojan luz al destino de nuestra especie. La narrativa del Gran Giro sirve de puente entre nuestros días en riesgo hacia un futuro florido para la comunidad de la Tierra.

DIMENSIONES DEL GRAN GIRO

El Gran Giro como guía de buen vivir es quizás más fácilmente entendible a través de sus tres dimensiones interdependientes: acciones de contención, transformando las bases de nuestra vida y cambio de cosmovisión. Aunque algunos parteros y parteras del Gran Giro son capaces de comprometerse con las tres dimensiones a la vez, muchos más se enfocan en una o dos de ellas. De manera similar, es común que una persona dedique su tiempo y esfuerzo a una dimensión por un periodo de tiempo para después mover su intención a otra y así sucesivamente. Lo importante es que juntos activemos las tres dimensiones, todas necesarias para el cambio personal y colectivo hacia la vida.

1. Acciones en defensa de la Vida
Regularmente, las acciones en defensa de la vida constituyen la dimensión más visible del Gran Giro, ya que forman parte de lo que se concibe como activismo. Esto es, cualquier acción de carácter frontal con el objetivo de frenar la destrucción de la comunidad de la Tierra. Aquí se incluyen marchas, mítines, boicots, desobediencias civiles, protestas y nacientes acciones como el activismo sutil y virtual, entre otras. La amplia gama de opciones “escudo” a nuestra disposición proporcionan una respuesta inmediata a una problemática dada, activando los esfuerzos de la sociedad.

2. Transformando las bases de nuestra vida: creación de sistemas alternativos
La segunda dimensión del Gran Giro provee una alternativa al insaciable desarrollo económico que utiliza a la Tierra como proveedor y cloaca, repartiendo la riqueza a unos pocos. El primer aspecto de ésta dimensión implica la comprensión de las dinámicas que mantienen activo al capitalismo corporativo, mientras que el segundo aspecto está relacionado con la generación de estrategias de auto-gobierno y sustentabilidad. La creación de movimientos e instituciones alternativas—iniciativas biorregionales, redes productivas comunitarias, legislaciones en nombre de la Tierra, permacultura, educación integral, salud holística, etc.—constituyen una posibilidad tangible de un mejor futuro.

3. Cambio de cosmovisión, de conciencia
Tanto las nacientes iniciativas como las acciones de contención requieren de una nueva perspectiva de la realidad y nuestro rol en ella. La constelación de valores y creencias que da forma y sustento al Gran Giro va mas allá de la visión lineal, reduccionista y desencantada de las sociedades industrializadas. El cambio de cosmovisión es facilitado por la nueva ciencia (teoría general de sistemas, ciencias del caos y la complejidad, física cuántica), diferentes escuelas de pensamiento ecológico (ecofeminismo, ecología profunda, ecopsicología, ecología integral, ética ambiental) y distintas tradiciones espirituales en sus vertientes místicas y en el compromiso social y ambiental de las religiones.

Las tres dimensiones del Gran Giro fungen como guías en el despertar hacia el saber que mora en el interior de todos los seres; la Tierra es una matriz sagrada y floreciente, fuente de vida y sabiduría. Los guerreros de Shambhala saben que una vida mas allá de los confines de las sociedades industriales es posible. La fuerza del Gran Giro se manifiesta en los pensamientos, actos y decisiones de las personas permeables a la sabiduría de la Tierra. Es posible entonces concebir la multidimensionalidad de la crisis ecológica como una oportunidad nunca antes experimentada de reclamar una vida guiada por ideales nobles y preñada con el potencial de una humanidad despierta a su gran potencial ligado a todo ser.

Aún con la información e intención adecuada, es común que nos invada un sentimiento de confusión y desesperanza dada la grave situación actual. En esos momentos, las tres dimensiones del Gran Giro nos ayudan a organizar nuestros esfuerzos y nos proveen de un sentido de pertenencia y participación en la creación de un futuro mejor.

Tomado del libro “El Gran Giro”, Despertando al Florecer de la Tierra
Editado por Adrián Villaseñor Galarza, 2015