LA GUERRA DESDE UNA MIRADA DE ECOLOGÍA PROFUNDA


LA GUERRA NO PUEDE ENTENDERSE COMO UN HECHO AISLADO.

Desde una perspectiva sistémica, la guerra y la violencia de sus formas, son la sintomatización visible –la punta del iceberg- de todo un engranaje de procesos y dinámicas que la cultivan.

Desde la inequidad social, hasta el acceso y el enfoque de la educación, pasando por los circuitos económicos excluyentes y cortoplacistas, una gran parte del modus operandi actual del sistema social en que vivimos engendra las condiciones para que el conflicto humano se manifieste en las formas destructivas que lo conocemos. En ese contexto, la construcción de paz, implica necesariamente una transformación sistémica.

Los sistemas colapsan cuando su comportamiento –compuesto por la articulación de sus procesos internos- deja de responder a la realidad del sistema mayor que lo contiene. En ese caso, el sistema puede re-adaptarse transformando las dinámicas de sus procesos y el carácter de su comportamiento, y así sobrevivir como una integridad, logrando evolucionar en complejidad y responsabilidad (i.e: habilidad para responder); o puede desintegrarse, permitiendo así que sus partes se desarticulen y se reordenen en otras circunstancias como partes de otros sistemas. El lugar en donde se da la encrucijada, es lo que se conoce como una crisis sistémica. Desde la Ecología Profunda, es este el nombre del momento histórico que vivimos, y la guerra en la escala actual es una sintomatizacion de una desadaptación profunda de nuestro sistema humano, político y económico, al sistema mayor del planeta tierra.

La construcción de paz desde la mirada de la Ecología Profunda habla entonces de una revinculacion sistémica. Necesitamos reconectarnos; volver a integrarnos al sistema mas grande del que somos parte. Es en concordancia con el orden y la naturaleza de este sistema más grande, en donde podemos encontrar las pautas, los lineamientos y finalmente el camino para un paz duradera y sustentable en donde podamos articular la solvencia de las necesidades de todos y todas, junto las con las necesidades y posibilidades de la Tierra misma y todos los seres que allí habitan.